Desde pequeña siempre me han fascinado las tormentas y los truenos. Nunca me han asustado en absoluto. Cuando llegan esos días lluviosos de invierno me encanta pasarlos 'embobada' a la ventana y escuchando como cae la lluvia.
De niña solía correr rápido hasta mi azotea antes de que descargara la tormenta y contemplar el paisaje de nubes de colores oscuros y me quedaba maravillada.










